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Tu dinero merece un plan real, no solo buenas intenciones

Cada mes llega con las mismas promesas. Y cada mes termina igual. Aprender a gestionar un presupuesto no es cuestión de fuerza de voluntad, sino de entender cómo funciona tu economía de verdad.

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Gestión práctica de finanzas personales
La realidad que nadie cuenta

No gastas demasiado. Simplemente no sabes en qué se va

Llevamos años escuchando las mismas frases: "gasta menos en cafés", "cancela esas suscripciones". Pero la verdad es más complicada. No se trata de privarte de un café con leche.

Se trata de entender por qué cada quincena te encuentras haciendo malabarismos con las cuentas. Por qué esa factura inesperada te descoloca durante semanas. Por qué, aunque ganes más que hace dos años, sigues sin poder ahorrar.

La diferencia entre las personas que controlan su dinero y las que viven al límite no está en cuánto ganan. Está en que las primeras pueden explicarte exactamente a dónde va cada euro antes de que desaparezca.

Los tres agujeros negros de cualquier economía familiar

He revisado cientos de presupuestos personales en los últimos años. Siempre aparecen los mismos patrones, las mismas fugas. Y casi nadie las ve hasta que alguien se las señala.

01

Pagos recurrentes fantasma

Esa aplicación que usaste dos veces en enero y sigue cobrándote 9,99€ cada mes. El gimnasio al que no vas desde marzo. La plataforma de streaming que se renovó automáticamente. Sumados, pueden ser 80-120€ mensuales que ni recuerdas haber autorizado.

02

Pequeñas compras diarias

El bocadillo de media mañana. El menú porque "hoy no me apetece cocinar". Los 15€ del super express. Individualmente parecen insignificantes. Pero al cabo del mes representan entre 200 y 350€ que podrían haberse planificado mejor.

03

Gastos urgentes repetidos

El mismo electrodoméstico que se avería cada año porque compras el más barato. Las visitas al mecánico porque no haces el mantenimiento preventivo. La ropa que hay que reponer constantemente porque la calidad era pésima. Ahorrar en el momento te sale más caro a largo plazo.

Cómo construimos tu sistema desde cero

1

Radiografía completa

Pasamos tres semanas analizando tu situación real. No la que crees tener, sino la que muestran tus extractos bancarios. Identificamos cada entrada y salida de dinero durante los últimos 90 días. La mayoría de la gente descubre gastos de los que no era consciente.

2

Categorías personalizadas

Olvidate de esas plantillas genéricas con categorías que no tienen nada que ver contigo. Construimos un sistema basado en tu vida real. Si tienes un gato, existe la categoría veterinario. Si juegas al pádel, aparece equipamiento deportivo. Tu presupuesto tiene que reflejar tu realidad, no la de otro.

3

Prioridades claras

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Establecemos qué gastos son innegociables, cuáles pueden reducirse y cuáles están ahí por inercia. No se trata de recortar todo, sino de decidir conscientemente a qué le das valor y a qué no.

4

Sistema de seguimiento simple

De nada sirve un plan perfecto si no puedes mantenerlo. Te enseñamos a registrar tus gastos de forma que no te lleve más de cinco minutos al día. Y lo más importante: a revisar y ajustar el presupuesto cada mes sin que se convierta en un suplicio.

Lo que cambia cuando entiendes tus números

Durante años pensé que era irresponsable con el dinero. Resulta que simplemente no tenía ni idea de cuánto gastaba en realidad. El primer mes que seguí mi presupuesto fue revelador. Estaba pagando tres servicios de música diferentes. Tres. Y gastaba casi 400€ mensuales en comida a domicilio porque "era más práctico". Ahora llevo nueve meses controlando mis cuentas y por primera vez en mi vida adulta tengo un colchón de ahorro que me permite dormir tranquilo.

Retrato de Adrià Balaguer

Adrià Balaguer

Diseñador freelance, Barcelona

Lo mejor de aprender a gestionar mi presupuesto no fue ahorrar más dinero. Fue dejar de sentir esa ansiedad constante cada vez que miraba el saldo de mi cuenta. Ahora sé exactamente qué puedo permitirme y qué no, sin culpa ni sorpresas.

Retrato de Pol Domènech

Pol Domènech

Profesor de secundaria

Las herramientas que realmente vas a usar

He visto gente perder semanas configurando aplicaciones complicadísimas que abandonan al mes. Por eso trabajamos con sistemas simples que funcionan incluso cuando estás cansado, ocupado o desmotivado.

Herramientas prácticas de gestión financiera

Plantilla de presupuesto adaptable

Una hoja de cálculo diseñada para ser modificada cada mes según cambie tu situación. Funciona en tu móvil, en tu ordenador y no necesitas conexión a internet. Sin dependencias de plataformas externas que puedan cambiar sus condiciones.

Sistema de categorías visual

Código de colores para identificar rápidamente tus gastos. Verde para lo esencial, amarillo para lo prescindible, rojo para lo que debería eliminarse. Tu cerebro procesa colores más rápido que números.

Checklist de revisión mensual

Ocho preguntas que tienes que hacerte cada mes para mantener tu presupuesto actualizado. Te lleva quince minutos y te ahorra sorpresas desagradables. Incluye alertas para gastos estacionales que la gente suele olvidar.

Calculadora de objetivos realistas

Introduce cuánto quieres ahorrar y te dice exactamente cuánto necesitas reducir cada categoría de gasto. O si tu objetivo es imposible con tus ingresos actuales y hay que replantearlo. La honestidad es más útil que el optimismo.

Antes y después de entender tus finanzas

Sin sistema
Con presupuesto funcional

Control reactivo

Miras el saldo cuando necesitas comprar algo importante y esperas que haya suficiente dinero. Las sorpresas desagradables son frecuentes.

Decisiones impulsivas

Compras sin saber si realmente puedes permitírtelo. Después viene la culpa o los problemas para llegar a fin de mes.

Ahorro esporádico

Guardas lo que sobra a final de mes, que suele ser poco o nada. El ahorro depende de la suerte más que de la planificación.

Ansiedad financiera

Esa sensación constante de no saber si vas bien o mal. Evitas mirar tus cuentas porque preferirías no saberlo.

Control proactivo

Sabes exactamente cuánto puedes gastar en cada área antes de que llegue el gasto. Las decisiones se toman con información, no con esperanza.

Decisiones informadas

Puedes permitirte caprichos porque sabes que están contemplados en tu plan. Sin culpa porque ya lo tenías previsto.

Ahorro sistemático

Apartas dinero al principio del mes, no al final. El ahorro es una categoría más de gasto, no lo que sobra por casualidad.

Tranquilidad mental

Miras tus cuentas con curiosidad, no con miedo. Sabes que todo está bajo control porque tienes los números delante.

Tu economía puede ser diferente en tres meses

Los próximos grupos de formación empiezan en septiembre de 2026. Son sesiones reducidas porque el trabajo es personalizado. Si quieres dejar de vivir al límite y empezar a controlar realmente tu dinero, este es el momento de decidirlo.